Tal la pregunta que formula al pueblo panameño un líder de la oposición de este
Pablo Emilio Obando Acosta Peobando |
país al cuestionar el asilo político brindado a la colombiana María del Pilar Hurtado, exdirectora del Departamento Administrativo de Seguridad, acusada en Colombia de los delitos de “concierto para delinquir agravado, violación ilícita de comunicaciones, abuso de función pública, peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público, por el caso de las interceptaciones ilegales que se realizaron desde el DAS a periodistas, congresistas y opositores durante el gobierno pasado”. Duros enfrentamientos se han suscitado en los últimos días entre el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, y Juan Carlos Varela, excanciller panameño, quienes se imputan mutuamente la autoría del asilo concedido a María del Pilar Hurtado.
Pensaría cualquier colombiano que la exdirectora del DAS se encontraba en Panamá sumida en tristeza, arrepentida y avergonzada por sus actuaciones cuando estuvo al frente del organismo de seguridad más importante en Colombia. Lejos se imaginaba uno de verla disfrazada de conejita, bailando y brincando al mejor estilo regatonero. A menudo la imaginaba triste y deprimida, pensando en el momento en que enfrentaría a la opinión pública nacional y le contaría de una vez y por todas el origen de las chuzadas a líderes, periodistas y políticos. Y aunque la verdad parece estar muy lejos de la justicia colombiana, me atrevo a afirmar que esconde muertes, desapariciones, chantajes y terrorismo. Delitos que para nada son políticos y que, por el contrario, deben ser perseguidos y censurados por los diferentes gobiernos que se precien de cultos, civilizados y demócratas.
Como lo afirma este opositor panameño y ante la evidencia de los hechos y las circunstancias, Panamá se está convirtiendo en el basurero internacional de los políticos corruptos del mundo. El asilo de la conejita María del Pilar es de por sí solo escandaloso y una clara muestra de que los delincuentes pueden manipular para beneficio propio esta figura jurídica. Pero más vergonzoso aun que la opinión pública de Panamá permita que en su territorio se albergue a delincuentes con un prontuario digno del mejor terrorista del mundo y se sostenga con presupuesto oficial y público a exfuncionarios corruptos que llevan tras suyo una secuela de crímenes, desapariciones y asesinatos.
No puede, ni debe, Panamá, convertirse en ese basurero internacional. Mucho menos los colombianos debemos guardar un silencio que raya con la complicidad y así como se convoca a marchas por la paz, contra la corrupción y la violencia, igualmente se nos debería convocar contra este traspié internacional que hace de uno y otro país cómplices de delitos de lesa humanidad. Un sindicado de “concierto para delinquir agravado, violación ilícita de comunicaciones, abuso de función pública, peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público” es, nada más ni nada menos, un homicida o corrupto al que se debe juzgar de acuerdo a la ley del país de origen sin que país alguno intervenga concediendo asilo político. Panamá no puede prestarse a un escándalo de tales proporciones y está en la obligación moral de extraditar a María del Pilar Hurtado a Colombia como lo solicitan las autoridades competentes.
Desvergüenza la de esta exfuncionaria que funge como conejita al mejor estilo playboy olvidándose que tiene, a diferencia de este animalito, un gran rabo de paja y unas, esas si, orejas tan grandes como las que luce en este baile de disfraces. Por delitos menores muchos colombianos están purgando grandes condenas en las cárceles colombianas, ellos no disfrutan la hospitalidad espléndida de países vecinos. Definitivamente Panamá no puede prestarse para ser hospedaje de delincuentes internacionales, no puede hacerle conejo a la justicia colombiana y a los cientos de víctimas que reclaman justicia como único honor a sus seres asesinados o desaparecidos.
peobando@gmail.com
NTVFRONTERA.COM hace difusión del artículo de opinión enviado directamente por su autor, periodista nariñense, Pablo Emilio Obando Acosta en su acostumbrada columna MONOLOGOZ, titulado: Panamá: ¿Basurero internacional de políticos corruptos?
En su correspondencia nuestro colaborador adjunta el siguiente enlace relacionado:











































martes, diciembre 20, 2011
Félix Helí Contreras Martínez
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